La presencia de un móvil de televisión dejó en evidencia un patrón que vecinos denuncian desde hace meses: intervenciones municipales que aparecen recién cuando el problema se hace visible.
Un foco de contaminación que no desaparece
En el barrio Los Troncos del Talar, en Tigre, un basural a cielo abierto crece a la vera del Río Reconquista, combinando contaminación ambiental, riesgo sanitario y abandono urbano.
El predio, ubicado sobre el Camino de Sirga, no solo impacta en el ecosistema del río, sino también en la vida cotidiana, está a metros de una cancha donde juegan niños, una escuela y una plaza. Los residuos, vidrios, autopartes, chatarra y desechos orgánicos, evidencian una acumulación prolongada.
El día que llegaron las cámaras
La situación tomó mayor visibilidad cuando el canal América 24 realizó una cobertura en vivo desde el lugar. Fue entonces cuando ocurrió un hecho que los propios cronistas calificaron como “evidente”. Unos minutos después de iniciada la transmisión, una pala mecánica municipal apareció en el lugar.

La escena dejó más preguntas que respuestas. Lejos de tratarse de un operativo integral, la maquinaria se limitó a agrupar los residuos en montículos, sin retirarlos. Para los periodistas y vecinos, la intervención pareció responder más a la exposición mediática que a una planificación previa.
El episodio reforzó una crítica que se repite: la gestión actúa cuando hay cámaras, pero no sostiene políticas de limpieza permanentes.
Entre la denuncia y la defensa oficial
El conflicto también expuso tensiones dentro del propio barrio. Mientras algunos vecinos sostienen que el basural lleva meses creciendo, otros defienden la gestión municipal y atribuyen la situación al comportamiento de los habitantes. Sin embargo, los registros y la magnitud de los residuos incluyendo restos de vehículos ponen en duda la idea de una acumulación reciente.
En ese contexto, las críticas apuntan a la administración encabezada por el intendente Julio Zamora, a quien le reclaman una política sostenida de gestión de residuos.
Chatarra, autos quemados y riesgos invisibles
El relevamiento periodístico detectó elementos que agravan el panorama: autopartes, estructuras metálicas y hasta un vehículo completamente calcinado. Estos hallazgos no solo representan un peligro físico para quienes circulan por la zona, especialmente niños, sino que también abren interrogantes sobre posibles actividades ilegales, como desarmaderos clandestinos.

A esto se suma el riesgo sanitario de residuos en descomposición, materiales cortantes y cercanía con un río altamente contaminado configuran un escenario crítico.
Un mapa para visibilizar lo que no se resuelve
En paralelo a este tipo de denuncias, surgió una herramienta que busca canalizar el malestar vecinal. El concejal Sebastián Rovira impulsó recientemente un mapa digital donde los vecinos pueden registrar problemáticas en sus barrios.
La plataforma, conocida como “Dónde está el Intendente”, permite cargar reclamos como basurales, falta de iluminación o inseguridad, marcando el punto exacto y sumando imágenes. Su objetivo es visibilizar demandas y hacer un seguimiento público de los problemas urbanos.

En un distrito donde los reclamos por residuos se repiten, la herramienta aparece como un intento de sistematizar denuncias que, muchas veces, solo encuentran respuesta cuando alcanzan exposición mediática.
