La combinación del fuerte temporal de la noche del viernes y el viento del sudeste dejó sus consecuencias este sábado en Tigre. Tras el paso de la tormenta, el Servicio de Hidrografía Naval emitió pasadas las 23 horas del 3 de abril una alerta por crecida del Río de la Plata, advirtiendo que se registrarían alturas superiores a los valores habituales en diferentes puntos de la región costera. Lo que los tigrenses llaman el “repunte” no tardó en hacerse sentir: el Río Luján desbordó sus márgenes y el agua ganó las calles.
El temporal previo había sido contundente: entre las 20 y las 22 horas del viernes, la zona norte del conurbano registró una acumulación de entre 50 y 80 milímetros de agua, acompañada por intensas ráfagas de viento. Ese escenario preparó el terreno para la sudestada que llegó con la mañana del sábado.
El agua tomó la zona comercial
Las calles del centro de Tigre mostraron el impacto del repunte con contundencia. Entre los cruces más afectados se registraron Sarmiento y Dardo Rocha, Dardo Rocha y Albarellos, Sarmiento y Navarro, Enciso y Bourdieu, Saldías y Tedín, Piquintana y Belgrano, Pellegrino y Tacuarí. El Paseo Victorica, como era de esperarse dado su cercanía al río, concentró varios de los puntos más complicados: sus cruces con Tedín, con Mitre y con Cerino quedaron anegados, reflejando que la crecida no discriminó entre el corazón turístico y los barrios más residenciales del centro tigrese.
El Pasaje Victorica, una de las postales más características del Tigre turístico, fue uno de los puntos más afectados por el desborde. La crecida se concentró principalmente en la zona comercial del municipio, sin que el agua ingresara a las viviendas, lo que permitió mantener la situación bajo control. Según las estimaciones oficiales, la costa de San Fernando podría alcanzar los 3,10 metros durante la noche, lo que da una dimensión de la magnitud del fenómeno en toda la franja norte del conurbano.

En medio del panorama inusual, una imagen llamó la atención: varios remeros aprovecharon la crecida para entrenar en la zona, sacando partido de las condiciones que el río imponía. Una estampa que, entre lo pintoresco y lo cotidiano, resume bien la relación que los vecinos tienen con el agua.
Una postal conocida, un debate que persiste
Los tigrenses están acostumbrados al fenómeno. “Mientras sople el viento sudeste, la crecida es algo natural”, comentó un vecino en redes sociales, reflejando la resignada familiaridad con la que el distrito convive con el río. Sin embargo, no todos comparten esa lectura. Otros apuntaron que “la crecida puede ser natural, pero que se inunde no lo es” y señalaron obras pendientes y trabajos de dragado que consideran insuficientes por parte del municipio como factores que agravan la situación año tras año.
La sudestada es un fenómeno meteorológico que afecta principalmente a la zona litoral del Río de la Plata: los vientos sostenidos del sudeste interfieren con el desagüe normal del río, elevan su nivel sobre la costa y dificultan el drenaje de los cauces menores, generando inundaciones en zonas aledañas como el Delta del Tigre. Un fenómeno conocido, que vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre qué es inevitable y qué podría haberse evitado.
