vie. May 29th, 2026

Mucho antes de que el partido tuviera nombre, el territorio que hoy conocemos como Tigre era hogar de varios pueblos originarios. Querandíes, chanás y guaraníes, entre otras culturas, habitaron ancestralmente la región de humedales del río Luján y el Delta del Paraná, que fue lugar de encuentro e intercambio, y también de resistencia al invasor.

A la llegada de los conquistadores europeos, en la zona correspondiente a la llanura pampeana vivían los querandíes. Se dedicaban a la caza de guanacos, ñandúes y venados, y para eso desarrollaron tecnologías propias: arco y flecha, propulsor de venablos y boleadoras. También aprovechaban especies vegetales como el algarrobo, el tala, el chañar y el espinillo. Como vivienda usaban toldos o paravientos transportables y periódicamente se acercaban a la zona ribereña para intercambiar bienes con las poblaciones del delta.

En las islas, en tanto, la presencia era guaraní. Los guaraníes chandules, que la antropología llama “de las islas”, se concentraban en las islas fluviales del delta del Paraná, llegando hasta la ciudad de Tigre. Vivían en casas comunales, eran agricultores, con plantaciones de maíz, tabaco y mandioca, y se desplazaban por los ríos en canoas de gran porte fabricadas a partir de troncos ahuecados.

Los primitivos habitantes de la zona fueron los guaraníes, que labraban la tierra y eran seminómadas. Rastros de ello hay en Punta Canal, Rincón de Milberg, el Rama Negra y el Gutiérrez. Sin embargo, buena parte de esos vestigios ya no existe: la historiadora que investigó el tema advirtió que en Rincón, con todas las urbanizaciones, desaparecieron muchos rastros arqueológicos.

Uno de los sitios ancestrales que sobrevivió es Punta Querandí, un predio de una hectárea que conserva restos arqueológicos de mil años de antigüedad, ubicado entre el canal Villanueva y el arroyo Garín, en las afueras de Dique Luján. Ese lugar se convirtió en los últimos años en símbolo de la memoria indígena del distrito, aunque su existencia estuvo en riesgo más de una vez.

La historia de ese territorio no solo quedó enterrada bajo el cemento de los countries. Durante décadas, los restos de ocho ancestros querandíes estuvieron guardados en cajas de cartón dentro del Instituto Nacional de Antropología, excavados en los noventa de sitios cercanos al propio territorio comunitario.

En 2021, tras años de reclamo, fueron devueltos a la Comunidad Punta Querandí en un acto que marcó un precedente inédito en el Área Metropolitana de Buenos Aires. “Eran sentimientos encontrados, de alegría y por otro lado bronca porque estuvieron presos en cajas de cartón”, expresó la cacica Cintia López de la Comunidad Qompi de Garín. Quedan aún pendientes otros 42 cuerpos hallados en el sitio Arroyo Sarandí, destruido por las obras de Nordelta, a la espera de su restitución definitiva.

A fines de los noventa, megaemprendimientos como Nordelta y Villa Nueva arrasaron miles de hectáreas de humedales y enterratorios indígenas en una zona ancestralmente habitada por querandíes, chanás y guaraníes. Esa destrucción no borró la historia, pero sí obligó a quienes la sostienen a pelear con más fuerza para que no se pierda.

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