Este miércoles por la tarde, el Sindicato de Trabajadores Pasivos, junto a la agrupación Abuelos en Lucha, llevó adelante una manifestación bajo la modalidad de “ruidazo” en la intersección de la Panamericana y la Ruta 202, del lado de la estación de servicio Puma, en la localidad de Don Torcuato, partido de Tigre.
La protesta comenzó alrededor de las 16 horas y reunió a decenas de jubilados, pensionados y vecinos que se acercaron con cacerolas, bocinas y carteles para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno nacional. Entre los principales reclamos, los manifestantes denunciaron la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones, el aumento del costo de vida y las dificultades para acceder a medicamentos y servicios básicos.

Entre los carteles de los manifestantes, se leían las consignas: “Karina 3%, Nunca Más”, “A vos también te están robando”, “Nos faltan 30000 jubilados”. En términos económicos, el reclamo de los jubilados se apoya en un fuerte deterioro de sus ingresos en los últimos años.
“No hay país bueno cuando los jubilados tienen una jubilación miserable. Yo recibo alrededor de 400 mil pesos y tengo que seguir trabajando para subsistir“, declaró uno de los jubilados, exclusivamente para Tigre News, donde mostró su preocupación por los trabajadores y personas mayores del país.
La actualidad de los jubilados en Argentina
Actualmente, la jubilación mínima en Argentina ronda los $369.600. Con el bono adicional congelado, asciende a aproximadamente $439.600. Este ingreso resulta insuficiente frente al aumento del costo de vida.
Distintos relevamientos señalan que la canasta básica de un jubilado supera ampliamente ese ingreso. En 2025, se estimaba en torno a $1.200.000 mensuales. Esto implica más del doble de lo que percibe quien cobra la mínima. La brecha refleja una pérdida significativa del poder adquisitivo.
En términos reales, los haberes jubilatorios han sufrido una caída sostenida. Hoy representan cerca del 75% de lo que equivalían en 2018. Además, el deterioro se refleja en el consumo cotidiano. Se registran caídas en la compra de alimentos y productos básicos.
En algunos casos, la reducción del consumo supera el 30%. Esto evidencia un ajuste forzado en los hábitos de vida. Muchos jubilados deben priorizar entre gastos esenciales. En ese contexto, crecen los reclamos y las manifestaciones en todo el país.
