sáb. May 2nd, 2026

Sobre la orilla del río Luján, donde hoy se extiende un predio municipal y el parque del Museo de Arte de Tigre, existió durante casi medio siglo uno de los hoteles más lujosos y fascinantes de la Argentina. El Tigre Hotel no fue solamente un alojamiento: fue el símbolo de una época en que nuestra ciudad era el destino predilecto de la élite porteña, comparable, y muchos dirían que superior, a la mismísima Mar del Plata.

El sueño de unos remeros

La idea de construir el Tigre Hotel nació de un grupo de entusiastas remeros reunidos en la “Pulpería del Portugués” de Buenos Aires. Uno de ellos, Santiago Calzadilla, dejó testimonio de aquella conversación en una nota del 13 de febrero de 1870. Se buscó el predio y se decidió por el área de confluencia del río Las Conchas con el río Luján. El proyecto fue diseñado por el ingeniero Emilio Mitre y financiado por este, junto a Ernesto Tornquist y Luis García. La construcción se inició en 1873 y el hotel fue inaugurado el 12 de febrero de 1890.

Financiado por estos tres empresarios y concebido a imagen de los balnearios y recreos europeos del momento, el hotel respetaba la moda francesa de la época. Revestido en madera, de tres pisos y 120 habitaciones, con amplias terrazas y lujosa boiserie, el edificio contaba con comodidades singulares para la época, como calefacción central y ascensor. Una torre con mirador remataba su silueta sobre el río.

Un mundo de lujo y glamour a orillas del Luján

Llegar al hotel implicaba ya un bello paseo por el agua: desde la estación fluvial, una lancha propia acercaba a los clientes por el río Tigre hasta el embarcadero propio, sobre el Luján. Uno de sus atractivos principales era el corso acuático, un desfile de botes y vapores que bajaban desde el Carapachay, remontaban el Luján y pasaban por las puertas del hotel hasta llegar a los Talleres de Marina.

La temporada estival empezaba en noviembre con un gran baile. Los días jueves, sábados y domingos había “dinner-danzant” (cena y baile), que se caracterizaba por su magnitud y glamour. La elite porteña y las familias locales eran parte del público asiduo. En sus jardines se podía jugar al tenis y al cricket, y las noches de fuegos artificiales sobre el río eran espectaculares.

El Tigre Club: el gran vecino de piedra y mármol

En 1912 se inauguraba junto al hotel el Tigre Club. Este edificio, que hoy sobrevive como Museo de Arte de Tigre, fue concebido desde el principio como el complemento perfecto del hotel. El proyecto de 1902, que lleva la firma de los arquitectos franceses Pablo Pater y Luis Dubois, se inspira en el clasicismo francés respondiendo a la composición Beaux-Arts visible en sus ejes de simetría ordenadores; las obras fueron ejecutadas por el arquitecto Pablo Besana entre 1910 y 1913.

Del lado izquierdo el Tigre hotel, y a su lado derecho el nuevo Tigre Club

El lugar se convirtió rápidamente en el centro social, turístico y recreativo más destacado del país. Se reunían allí las principales familias, que llegaban en lanchas por el río Luján. Frecuentaron el Club desde el presidente Julio A. Roca hasta el poeta Rubén Darío, que escribió allí su poema “Divagaciones”.

El edificio era una obra de arte en sí mismo. Construido con los mejores materiales traídos desde Europa, contaba con escaleras de mármol de Carrara, espejos venecianos, barandillas de bronce y hierro forjado, estucados con ornamentaciones doradas, arañas de cristal de roca y baccarat, vitrales importados y pisos de roble de Eslavonia.

El Tigre Club en la actualidad

El casino: el corazón de la noche tigrense

El punto más electrizante del conjunto era, sin dudas, el casino. A partir de su apertura en 1913, el casino funcionaba cuatro días por semana entre diciembre y marzo. Un casino operó allí desde 1927 hasta 1933, cuando fue trasladado a Mar del Plata luego de que se aprobara una ley que prohibía la existencia de un casino tan cercano a Buenos Aires.

Salón Oval dentro del Tigre Club

Luego del cierre definitivo del casino en 1933, el Tigre Club intentó mantenerse con una serie de actividades que no resultaron del todo lucrativas, como la concesión del restaurante o el alquiler de los salones como centro de reuniones sociales. La época de esplendor había quedado atrás.

La crisis, el abandono y la demolición del hotel

El declive del Tigre Hotel fue progresivo pero inexorable. La Gran Depresión que comenzó en 1929 fue el punto final del modelo agroexportador y el comienzo del declive de esa clase enriquecida por su producción agrícola y ganadera. En 1934 el Tigre Hotel cerró sus puertas definitivamente, luego de una progresiva decadencia que comenzó en 1922, se hizo notoria a partir de la crisis del ’30 y se profundizó con la muerte en 1931 de su dueño, Ludovico Schaffer. Para esa época, el público ya prefería Mar del Plata.

Los acreedores decidieron demoler el Tigre Hotel en 1940 y se remataron todas sus pertenencias: muebles, tapices, boiseries, mármoles, vajillas, espejos, arañas y todo cuanto lo había hecho grande. Un patrimonio arquitectónico único desapareció para siempre. Luego de la demolición, que concluyó en 1941, el predio quedó abandonado. Allí funcionó durante años la terminal de la línea 60, hasta que se construyó el edificio del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Tigre.

Colectivo de la línea 60, en su cartel se lee su terminal “Tigre Hotel”

La segunda vida del Tigre Club: de casino a museo

Mientras el hotel desaparecía, su vecino sobrevivió, aunque no sin atravesar sus propios años difíciles. En la década del ’50, el Tigre Club fue sede de los mejores bailes populares de la Argentina, con figuras como Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Oscar Alemán y otros. Sin embargo, ese período tampoco duró.

En 1974 la Municipalidad de Tigre logró expropiar el edificio, que sería declarado Monumento Histórico Nacional en 1979. En 1983 se convirtió en sede del Concejo Deliberante local, donde funcionó por momentos también un Centro Cultural, hasta 1997. En 1998 comenzaron las obras de restauración y rehabilitación del edificio.

El concejo deliberante de Tigre en su actualidad y de fondo se conserva el Tigre Club pero como Museo de Arte Tigre

En 2006 el Museo de Arte Tigre (MAT) abrió sus puertas al público. Funciona en el histórico edificio del ex Tigre Club, patrimonio histórico nacional y municipal, y fue pensado y fundado por el intendente Ricardo Ubieto, quien involucró a toda la comunidad de Tigre en el proyecto.

Un legado que el río todavía recuerda

Hoy el MAT alberga obras de grandes artistas nacionales como Benito Quinquela Martín, Prilidiano Pueyrredón, Eduardo Sívori y Carlos Alonso, entre muchos otros. Su arquitectura ecléctica, con influencias italianas y francesas, sus mármoles originales y sus techos decorados con pinturas restauradas hacen del MAT un recorrido imprescindible para cualquier visitante.

El Tigre Hotel ya no existe. Donde una vez se alzó su fachada de madera y sus terrazas sobre el Luján, hoy hay un jardín y una explanada. Pero el edificio que lo acompañó durante décadas sigue en pie, mirando el mismo río, guardando en cada columna y cada espejo la memoria de aquel Tigre que fue, por un tiempo, el rincón más lujoso y soñado de la Argentina.

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