El intendente de Tigre recurrió a una maniobra electoral sin precedentes en el distrito para intentar garantizar su continuidad en el poder. El episodio quedó en los registros de la Junta Electoral y abrió un debate sobre los límites del juego político local.
Cuando en junio de 2023 Julio Zamora buscaba su tercer mandato como intendente de Tigre, la estrategia que eligió para llegar a las urnas generó un escándalo que trascendió los límites del distrito. El jefe comunal inscribió su precandidatura en tres fuerzas políticas distintas de manera simultánea: Unión por la Patria, la agrupación vecinal Tigre Comunidad de Vida —creada por él mismo— y Acción Comunal, el histórico sello fundado por el ex intendente Ricardo Ubieto.
La maniobra no fue un error administrativo. Fue una decisión política que buscaba maximizar la presencia de Zamora en el cuarto oscuro y reducir el riesgo electoral ante un escenario interno adverso dentro del peronismo tigrense.
El contexto: un intendente con el agua al cuello dentro de su propio espacio
En los años previos a la elección, Zamora había tomado distancia del Frente Renovador y se había recostado en el Partido Justicialista. Las diferencias con la conducción nacional del espacio eran cada vez más notorias, al punto de que el intendente cuestionó públicamente la política económica del gobierno nacional y su vínculo con el Fondo Monetario Internacional.
Ese enfriamiento con el ala renovadora del peronismo tuvo consecuencias directas. La conducción del frente decidió presentar un candidato propio para competir contra Zamora por la intendencia de Tigre en las PASO. El intendente ya no podía contar con el arrastre del sello nacional que lo había llevado al poder en 2015 y en 2019.
Frente a ese escenario, la respuesta de Zamora fue la inscripción triple.
Las listas espejo y la denuncia desde el propio peronismo
La jugada fue denunciada desde el sector interno rival, que acusó a Zamora de cometer un delito electoral. Las denominadas “listas espejo” están prohibidas en la provincia de Buenos Aires y la presentación simultánea en tres partidos distintos encuadraba exactamente en esa figura.
La situación obligó a Zamora a esclarecer su posición ante la Junta Electoral de Unión por la Patria. El episodio desató acusaciones cruzadas y expuso ante la opinión pública una disputa interna que el peronismo tigrense prefería mantener en reserva.
Finalmente, desde el espacio del intendente confirmaron que se ajustaría a lo que dispusiera la junta electoral. Zamora terminó bajando las otras dos listas y quedó anotado únicamente para competir en las PASO del frente.
El resultado electoral no borró el episodio
Zamora ganó la interna peronista y luego fue electo por tercera vez consecutiva con el 50,3% de los votos en las elecciones generales de octubre de 2023.
Pero el triunfo en las urnas no cerró el debate político que dejó abierto aquel episodio de junio. La inscripción en tres partidos quedó como un dato de archivo que revela el modo en que Zamora concibe el poder: como algo que se defiende con todos los recursos disponibles, incluso cuando esos recursos rozan los límites de las reglas electorales.
La pregunta que queda
Un intendente que lleva más de diez años al frente del municipio y que necesitó inscribirse en tres partidos distintos para sentirse seguro en una elección interna: ¿es eso una muestra de fortaleza política o una señal de que el ciclo empezaba a dar señales de agotamiento?
El archivo responde. La política de Tigre, también.
