En el mapa político de Tigre, donde los mismos apellidos se repiten desde hace décadas, Sebastián Rovira aparece como una figura que no encaja del todo en el molde. Tiene 25 años, es economista, tiene una maestría en Administración y Políticas Públicas por la Universidad de San Andrés cursada con beca por mérito académico, y hoy ocupa una banca en el Concejo Deliberante como oposición a la gestión de Julio Zamora.
Rovira viene de de la formación técnica, del debate público y de una trayectoria que empezó mucho antes de pisar un recinto deliberativo.
A los 18 años organizó el primer TEDxTigre y se convirtió en uno de los licenciatarios TEDx más jóvenes del país. Ganó el concurso “Soluciones para mi país” de la Universidad de San Andrés y participó en programas internacionales de liderazgo juvenil y democracia. Antes de ser concejal, ya impulsaba iniciativas como la Liga de Debate, Jóvenes Legislando y UNDelta en Debate. La política, para él, empezaba por formar ciudadanos capaces de discutir y exigir.
Esa lógica se trasladó al Concejo. El bloque de Fuerza Tigre que preside presentó el paquete legislativo más amplio en la historia local en materia de transparencia: 40 proyectos que buscan publicar sueldos y organigramas de la Municipalidad, prohibir la contratación de familiares de funcionarios, crear portales públicos de compras y obras, digitalizar el Concejo y establecer un código de ética para la gestión. No es un pliego simbólico: es una agenda de control institucional con nombre y número de expediente.
“Queremos que cada vecino pueda saber quién gobierna, cómo se gasta la plata del Municipio y quién toma cada decisión. Hoy gran parte de esa información no está disponible o está desactualizada”, explicó al presentar las iniciativas.
Desde 2024 también construye presencia digital explicando políticas públicas locales y mostrando problemas concretos en los barrios, desde Don Torcuato hasta General Pacheco. Una forma de hacer política que combina el territorio con la comunicación directa, sin intermediarios ni boletines de prensa.
Su abuela, Silvia Rovira, fue referente educativa del distrito y exdirectora del Colegio Santa Teresa. Ese vínculo con la educación y la comunidad no es un dato menor en su historia: explica parte de la manera en que entiende la gestión pública, como un servicio que se debe rendir, no como un espacio que se administra en privado.
En Tigre, donde la renovación política lleva años siendo más slogan que realidad, Rovira plantea una diferencia que no es solo de edad. Es de método, de formación y de lo que se entiende por hacer política.
