mar. Jun 9th, 2026

En septiembre de 2025, la fuerza del intendente Julio Zamora obtuvo el 18,17% de los votos en las elecciones legislativas de Tigre y quedó tercera, detrás de Fuerza Patria y La Libertad Avanza. Más del 80% del padrón eligió opciones ajenas al zamorismo. Fue el peor resultado electoral de su ciclo de gobierno. Y los barrios ya lo venían anticipando.

El municipio que trabaja solo cuando llegan las elecciones

Dos semanas antes de esa elección, el municipio realizó un acto oficial en el polideportivo número 19 de General Pacheco. Pantalla, globos y discursos. El complejo no estaba terminado. “Hasta el día de hoy solo tenemos la pileta”, afirmó el concejal Sebastián Rovira ante sus pares al votar en contra de la rendición de cuentas municipal.

No fue un caso aislado. Es un patrón que los vecinos de Tigre identifican hace años: cuando se acercan las elecciones, el municipio acelera obras, arregla calles y organiza actos de inauguración. Cuando pasan, los barrios vuelven al abandono. El Teatro Don Torcuato y el Teatro Talar lo confirman: obras del plan estratégico de 2022, construcción iniciada en 2023, sin fecha de apertura al público. El Teatro Otamendi arrancó al mismo tiempo, tiene el doble de capacidad y abrió el año pasado.

600 reclamos que Zamora no registra

La plataforma “Dónde está el Intendente”, impulsada por Rovira desde su banca, acumula hoy casi 600 reclamos en todo el distrito. Limpieza encabeza con cerca de 200 casos. Le siguen baches con 76 registros, luminarias con 60, arbolado con 50 en Don Torcuato, zanjas y desagües con 43 en Torcuato y Troncos. En salud, el Hospital de Día Integral de Torcuato aparece con demoras de más de dos horas en guardia y la Salita Juana Manso con apenas cinco turnos por día. “Es una vergüenza. La salita a una cuadra de mi casa y nunca atienden”, escribió un vecino.

El municipio no tiene una plataforma equivalente. Tampoco publica licitaciones, ni informa a quién le compra ni a qué precios. Ni siquiera tiene disponible su propio organigrama institucional. “No sabemos quiénes son los funcionarios”, señaló Rovira, recordando que el propio Zamora reconoció contar con 300 funcionarios en la apertura de sesiones de este año.

El patrón se repite en escala barrial. En abril, un basural en Los Troncos del Talar llegó a la televisión nacional. Los vecinos lo denunciaban desde hacía meses. Apenas comenzó la transmisión en vivo, apareció una pala mecánica municipal. No retiró los residuos. Solo los agrupó y se fue.

2027: la pregunta que ya está sobre la mesa

El zamorismo llega a la elección de intendente de 2027 con el capital político más bajo de su historia reciente. Un municipio con 600 reclamos sin respuesta, obras sin terminar y una gestión que recortó 3.500 millones de pesos al jardín La Mascota en Benavídez y 932 millones a la escuela secundaria 35 en Rincón, mientras cubría la ciudad de afiches rosados, tiene mucho que explicar.

En ese escenario, figuras como Rovira ocupan un lugar en el debate público que hace dos años no tenían. No por acumulación de poder tradicional sino porque mientras la gestión acumula pendientes, él acumula datos. Y en 2027, esos datos van a estar sobre la mesa.

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