El tránsito en Tigre volvió a quedar bajo la lupa luego de una seguidilla de accidentes registrados en distintos puntos del municipio desde mayo hasta esta semana. Camino de los Remeros, Troncos del Talar, Rincón de Milberg, la Ruta 202 y la avenida Cazón fueron escenario de siniestros que, sumados, dibujan un mapa preocupante sobre el estado del tránsito local y la falta de medidas concretas por parte de las autoridades.
Un carpincho atropellado expuso la falta de señalización
En mayo, un choque en Camino de los Remeros generó conmoción en redes y grupos vecinales luego de que un vehículo atropellara a una carpincho preñada. Vecinos habían advertido minutos antes sobre la presencia de los animales sueltos en la zona, una situación que se repite desde hace tiempo sin que el municipio implemente señalización adecuada ni controles de velocidad en un sector donde la fauna autóctona convive a diario con el tránsito vehicular. El hecho terminó con la muerte del animal y dejó en evidencia, una vez más, la ausencia de prevención por parte de la gestión local.
Un móvil oficial chocó contra un Uber con un bebé a bordo
La situación se repitió hace dos días en Troncos del Talar, donde un vehículo del Centro de Operaciones Tigre (COT) protagonizó un choque contra un auto de Uber en el que viajaban una mujer y su bebé de once meses. El episodio ocurrió un viernes por la mañana y resulta especialmente grave porque involucró a un móvil perteneciente al propio municipio, lo que pone en discusión no solo la circulación general sino también los protocolos internos de manejo del personal municipal.
Un trabajador embestido en Rincón de Milberg
También hace dos días, en la intersección de avenida Santa María de las Conchas y Adolfo Leber, un operario fue embestido por una motocicleta al cruzar de manera indebida. Las cámaras del COT permitieron activar rápido el protocolo de emergencia y el Sistema de Emergencias Tigre (SET) trasladó al trabajador a un centro de salud, donde quedó fuera de peligro. Participaron además la Policía Bonaerense, personal de Tránsito y Bomberos Voluntarios. Más allá de la rápida respuesta posterior al hecho, el episodio vuelve a mostrar que los cruces peatonales y la señalización en zonas de tránsito de operarios siguen sin reforzarse de manera preventiva.
Un colectivo y una moto chocaron en Ruta 202 y Elcano
Hace una semana, durante la noche de un domingo, un colectivo de la línea 315 y una moto colisionaron en la intersección de Ruta 202 y Elcano. Según las primeras versiones, la unidad de transporte habría girado sin advertir la presencia de la moto. Hasta el momento no trascendió información oficial sobre el estado de los ocupantes del rodado menor, otro signo de la escasa comunicación oficial que suele acompañar este tipo de siniestros en el municipio.
Un colectivo destrozó palmeras y un paredón en avenida Cazón
El quinto hecho ocurrió ayer en la intersección de avenida Cazón y Montes de Oca, donde un colectivo de la línea 720 chocó contra varias palmeras y un paredón. Las causas todavía se investigan, pero el episodio se suma a una lista que crece mes a mes y que deja en evidencia un patrón: cruces peligrosos, ausencia de control efectivo y respuestas tardías.
La pregunta que el municipio de Tigre todavía no responde
Cinco accidentes en distintos puntos del municipio en pocas semanas no son casualidad. Carpinchos sueltos sin señalización, un móvil oficial involucrado en un choque, un trabajador embestido en una intersección conflictiva, un colectivo que gira sin precaución y otro que termina contra un paredón componen un cuadro que excede la mala suerte y habla de una gestión del tránsito que llega tarde a los problemas. Tres de los cinco hechos ocurrieron en apenas siete días, lo que agrava el panorama y deja en evidencia que el problema no se atenúa con el correr de los meses, sino que se profundiza.
El municipio cuenta con cámaras del COT, personal del SET, agentes de Tránsito y fuerzas de seguridad que actúan una vez ocurrido el siniestro, pero la pregunta central sigue sin respuesta: qué medidas de prevención piensa tomar Tigre para que estos episodios dejen de repetirse. Señalización insuficiente, ausencia de controles de velocidad en zonas de riesgo y la falta de un plan integral de seguridad vial son los puntos que la gestión municipal todavía no aborda con seriedad.
Mientras tanto, vecinos, trabajadores y pasajeros del transporte público siguen expuestos a un tránsito que, en Tigre, parece depender más de la reacción de emergencia que de la prevención real.
